miércoles, 23 de abril de 2014

Día 1. San Miguel de Tucumán.


Ya abracé a mi vieja. La ceñí entre mis brazos.
Ya me agaché para abrazar a mis sobrinas y ellas saltaron para abrazarme.
Ya abracé al Dani con calor de hermano. Y a la Sole, su mujer, con calor de despedida.
Ya abracé a Leandro y luego, la Luchi, mi hermana, le dio a él un beso en la boca que terminó con lágrimas. Ella viaja conmigo. Yo viajo con ella. Viajamos juntos.
Ya recibí el adiós que la Mili y Dani enviaron desde Mendoza por satélite hasta mi teléfono.
Ya tomé anoche una última cerveza con los vagos. Última hasta la vuelta, última hasta la vista.
Ya me despedí de mi viejo: “Abrí bien los ojos y los oídos, chango”, me dijo.
Y del Kilo, mi tío: “Disfrutá, campeón”. Y con sus palabras vinieron, por la ruta 9, abrazos de mi familia de Jujuy.
Ya anunciaron que nuestro vuelo está por despegar.
Ya agarré mi pasaporte.
Ya avanzó la fila.
Ya me pidieron el pasaje y me queda la última oportunidad de mirarlos. Les sonrío, los abrazo de nuevo en mis recuerdos y nos vamos a darle la vuelta al mundo.